Venecia, la no tan Serenísima

¿Hay algo que no se haya dicho ya sobre Venecia para describir sus encantos?

Venecia es Arte en estado puro. Pintores, escultores, músicos, escritores, fotógrafos…han alabado a La Serenísima,
cada uno con su propio lenguaje.

Sin embargo, me gustaría añadir mi humilde aportación, describiendo lo que he visto y he sentido allí.

Esa luz, los atardeceres en la laguna, en las playas de Lido, en las piedras….

El agua, el batir de los remos de las góndolas y del verde líquido en los muros descascarillados, en los puentes…

La mágica arquitectura que forma un mosaico exquisito entrelazada en sus sestieri…

Todo ello me llena de un sentimiento de belleza y atemporalidad difícil de igualar.

La Plaza de San Marcos, el Palacio Ducale, La Academia…. son maravillas que hay que ver por lo menos una vez en la vida, pero en cada rincón de Venecia hay algún elemento que merece nuestra atención. A mí me atrae especialmente el Palazzo Fortuny y espacios como Arsenale y Giardini, donde cada dos años se celebra la Biennale di Venezia.

Paseando por estos lugares, y también por las calles y canales secundarios sin el bullir de las hordas de turistas, siento una profunda emoción, como si me transportara a la época del Renacimiento y en cualquier momento fuese a aparecer Don Juan, con su embozo, bajándose de una negra góndola para arribar en el muelle que le conducirá a los aposentos de una misteriosa dama.

Ese sentimiento se mezcla con la melancolía y la tristeza que me produce su decadencia y su paulatina muerte…de éxito.

Venecia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987, ha sido víctima de su propio encanto y está siendo gravemente herida por el desaforado tránsito de turistas y por los transatlánticos que resquebrajan los cimientos de su frágil esqueleto. 

El pasado año el número de visitantes diarios superó en un 50% al de sus residentes. Por otro lado, grandes obras como la ampliación del aeropuerto o la excavación de nuevos profundos canales para la navegación se suman a los daños producidos por los gigantescos cruceros. 

Frente a esto, existen proyectos como el «Moises» y grupos de presión como «Gruppo 25 Aprile« que están luchando decididamente para salvar a La Serenísima. La propia Unesco estableció hace meses un plazo que finaliza hoy 1 de febrero de 2017 para establecer qué medidas urgentes van a ponerse en práctica para salvaguardar el patrimonio artístico y cultural de la laguna, de modo que la ciudad más bella del mundo no acabe en la lista de sus sitios calificados como «Patrimonio Mundial en Peligro».

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