Como decía en mi anterior entrada, lo que me mueve a lanzarme al mundo con mi cámara es intentar crear esa conexión con las personas necesaria para llegar al reducto íntimo que determina un buen retrato.

La gente que conocí en La Puglia es muy acogedora y aceptaron encantados a entablar una conversación y posar para mí. 

Estos son los rostros que me mostraron.